Elden Ring, viaje de una ida

 


Voy a hablaros de mi experiencia con el Elden Ring, de mi viaje por las tierras intermedias y mis experiencias vividas. No me voy a cortar al hablar y va a contener spoilers del juego porque no quiero limitarme.

El 26 de febrero inicié este juego que terminé casi 4 meses después. No me arrepiento de ninguno de los minutos utilizados para disfrutar de esta magnífica obra. Me acuerdo que al comenzar estaba algo nervioso, porque cuando probé la beta test no terminaba de sentirme cómodo con la jugabilidad, viniendo de jugar otros estilos de juegos más frenéticos, no estaba habituado al estilo de gestión de aguante que utiliza From. Pero fue arrancarlo, ir a buscar a Torrentera, y como cambió la cosa. Me dejé perder por la inmensidad de su mundo, y lo que encontré me maravilló completamente. Y cuando te dejas perder en un mapa así, obtienes muchas recompensas. Puedes llegar a cualquier punto que veas en el, únicamente tienes que saber como acceder (a veces ni en la misma área en al que te encuentras). E ir desbloqueando todos los secretos que contiene que no son pocos. Rápidamente me volví a sentir cómodo con el sistema de combate, que notaba mejorado en comparación con las entregas anteriores. ¿Es Dark Souls 4? Completamente, pero no quiere decir que no lo haya disfrutado de principio al fin. 


Quiero comentaros las limitaciones que me puse a la hora de disfrutar del título. Iba a hacer lo que quisiese, salvo invocar espíritus u otros jugadores. Quería que los duelos contra los jefes fuesen un 1 vs 1. Obviamente esto limitaba mi experiencia como jugador, ya que no probaba ni el multijugador, ni el añadido nuevo de los espíritus (aunque este lo terminé usando). Otra de las cosas que no usé, no porque me limitase de alguna manera, sino porque nunca me acordaba, era el poder especial de las armas, y eso utilizando mayoritariamente dos armas tan potentes como el colmillo del sabueso y ríos de sangre. Pero estaba más centrado en combatir que en recordar que las armas tenían habilidades, cuando ciertos combates se me habrían simplificado muchísimo. Tampoco usé las runas, aunque creo que deberían meter una forma de activarlas al derrotar a los jefes como hacían con la humanidad en los Dark Souls, porque no las vi necesarias, quizás el elemento menos útil de todos diría yo.

Y así arrancamos nuestra aventura. Comenzamos en Necrolimbo, y nos tiramos en la zona unas 22 horas hasta que decidimos dirigirnos hacia el castillo. En nuestro viaje nos pasaron infinidad de cosas, aparecimos en unas minas dónde unos langostinos nos daban un amor no correspondido, descubrimos zonas que carecían de lógica y nos maravillaban, nos encontramos unos osos con falta de cariño (sigo odiándolos en extremo), encontrábamos enemigos que las armas de filo les rebotaban, nos asaltaba un dragón desde la nada, veíamos pisadas y no entendíamos de dónde salían, y explorábamos zonas del mapa a las que queríamos llegar, hasta nos encontramos con un viejo amigo, lo siento Parches, no confié. También me empeciné en ir a la isla del oeste de Necrolimbo, y conseguí mi objetivo. Ahí descubrí que las cabras también pegan. Y después de enfrentarnos a todos estas mazmorras, peligros, enemigos duros, compañeros de viajo (o no) y paisajes maravillosos, porque todo sea dicho, el juego sigue gastando un estilo artístico sublime, pues me decidí entrar en el Castillo, y cual fue mi sorpresa al descubrir lo bien construido y conectado que estaba, y todos los secretos y zonas bien hiladas que tenía. De verdad, para mí From Software lo volvía a hacer, y con la primera mazmorra grande del juego, ya me tenía completamente maravillado. Y eso que sufrí para matar al perrete de las cloacas del castillo.


A partir de aquí me recomendaron ir a Caelid antes de viajar a Liurnia. Todo iba bien hasta que llevadas unas cuantas horas de juego, me di cuenta que los materiales de mejora del arma eran superiores a mi nivel, así que recapacité y me dirigí hacia el norte. La verdad que Caelid me tenía maravillado porque era un mapa bastante denso, con enemigos por doquier y una zona que no quita la sensación constante de peligro. En Liurnia, al ser tan amplio, no tenía esa sensación, aunque la zona era preciosa. Luego avancé a Meseta Altus, que para mí es la peor zona del juego si obviamos toda la zona oeste. Un mapa bello pero bastante vacío, sobre todo si lo comparamos con las zonas anteriores. Pero la mansión ,el castillo sombrío, y toda la zona circundante me sí que las disfruté. 

A estas alturas ya había completado la misión de Ranni. Llegamos a la capital en todo su esplendor, con sus picos, sus vistas y sus calles estrechas, una de las zonas de juego que más me han gustado, y de sus cloacas, que aunque algo cortas, sí que pude deleitarme en su dificultad. Allí (Leyndell) también conocí a los enemigos que en vez de ballestas llevan metralletas, todo amor. Justo al terminar la capital, finalicé la misión de Fia, muy recomendables ambas (Ranni y Fia) sino queréis quedaros sin hacer un cuarto de juego aproximadamente, porque las zonas opcionales y de las profundidades son exquisitas, y todo el contenido que añaden es increible.


Luego viajamos al pico de los gigantes y aquí sufrí. Sufrí mucho, parecía que los enemigos de esta zona iban hipervitaminados. Fue entrar y el primer enemigo que encuentras ya te está avisando que no va a ser una visita amistosa. Pero no se limita a una zona, sino a todo el mapa. Y cuando crees que lo peor ha pasado y ya estás acabando, completas el medallón y te vas a un área opcional y piensas que lo de antes era un paseo, ¿por qué me odias Miyazaki? En general la subida en la dificultad a partir de aquí se nota bastante.

Finalmente nos quedaba Farum Azula, una región que aunque no demasiado extensa, sí que nos maravilló, por lo bella, loca y por todos los peligros que acechan a cada paso. En general las mazmorras más cerradas están tan bien conectadas que da gusto jugarlas, sobre todo porque van acompañadas con una excelsa banda sonora, aunque mi favorita sigue siendo la del Dark Souls 3.

 Y vamos a hablar algo de los jefes, lo mejor y lo más exigente del juego, aunque no me quiero centrar demasiado en estos porque haré un Tiermaker y explicaré en profundidad la posición de cada uno. En general he disfrutado muchísimo de estos. Sobre todo los últimos enfrentamientos me han resultado increíbles, según se iba acercando el clímax de la aventura. Primero con Malenia, que me tuvo más de 7 horas aprendiéndome sus patrones de ataque, cayendo una y otra vez bajo su espada. Después Maliketh, que me parece un combate sublime, y finalmente Hoarah Loux, un enemigo que me ha enamorado. Tengo ganas de volver a verlos delante y poder decirles, ya os derroté una vez, ¿me recordáis? Y eso es lo bueno del juego, después de tantas y tantas horas, aún tener ganas de seguir disfrutando de él.


Pero sí que ha habido cosas que no me han gustado. La repetición de jefes y minijefes ha sido exagerada y algo que no he disfrutado enfrentarme repetidas ocasiones al mismo enemigo. Quizás si hubiesen reducido el número de estos, la cantidad de horas se habría reducido considerablemente, y estaríamos ante una obra con menos "paja" de la que merece. Porque cuando llevas 4 Caballeros del Crisol, 3 Sabuesos, dragones de magma, arboles ulcerados, avatares del árbol áureo, toros de piedra, etc..., pues llega un punto que pierde todo el sentido la verdad.

Y la otra cosa que no he disfrutado para nada son los jefes dobles, abusan demasiado de ellos. Es increíble con lo buenos que son los combates dobles (o triples) en la saga, y aquí de meter tantos pierden completamente su esencia. Cuando llevaba 20 intentos contra las gárgolas decidí mejorar a tope la lágrima mimética, invocar a mi copia e irme a partir la cara con ellas de nuevo. Aguantó lo suficiente a una para que tumbase a la otra y la cosa fuese 1 vs 1. Y a partir de ahí tomé la decisión, ya cansado, de que si un combate es contra varios enemigos, invocar a mi gemela, y hacer del combate algo justo. No sé, los combates dobles que he jugado solo, no los he disfrutado para nada la verdad, me parecían muy artificiales, todo lo contrario a los del resto de juegos de la compañía.

Y aunque he dicho que no iba a hablar de jefes este lo merece, por aburrido. Que malo me parece el combate contra la bestia de Elden. Más que un combate parece una partida al pilla pilla, que empobrece el combate contra Radagon, muy bueno por otra parte.


Y tengo que hacer una mención especial a mi compañero de viaje, que me ha acompañado a derrotar a varios jefes (Radhan y el gigante de fuego) e infinidad de enemigos y dragones, alguien que no me ha fallado en los momentos más difíciles y ha comenzado y finalizado este viaje conmigo, Torrentera. Gracias!

En general, un juego del cual he disfrutado muchísimo de su viaje y que sin lugar a dudas volveré a ponerme a los mandos de nuevo. Porque a pesar de sus grises, es un videojuego que consigue una inmersión que no he sentido en mi vida, y eso me ha explotado los sentidos, me ha dado la sensación continua de querer curiosear, explorar, descubrir, disfrutar, etc... Eso no lo consigue cualquier trabajo, así que gracias From Software por esta magnífica obra. Y gracias a vosotros por llegar hasta aquí.


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