2 sagas de videojuegos que me marcaron



Lo primero es avisaros que este artículo contiene algunos spoilers mínimos como nombres de jefes o zonas de la saga Souls.

Hace unos cuantos años, un amigo me habló de un juego de corte medieval que estaba a punto de salir en Europa, que había cosechado un gran éxito en Japón. Era la persona que más gustos en común tenía conmigo en temas de videojuegos, así que le hice caso, lo reservé y se vino para casa la Edición Black Phantom de Demon Souls. Me puse a los mandos y comencé mi viaje por Boletaria. Lo que no sabía era que iba a morir unas 20 veces en las escaleras iniciales, así estaba el nivel. Le dí algunas oportunidades, pero entre que no entendía muy bien como terminaba de funcionar todo, y moría mucho, terminé desistiendo ya contra el segundo jefe (el Caballero de la Torre). Esa fue mi primera, y desastrosa toma de contacto con la saga de From Software.

Algún tiempo después, el mismo amigo me dijo que le diese otra oportunidad a un nuevo juego de la misma compañía. Me dijo que era menos lioso que el Demons, y terminó vendiéndome el juego nuevamente. Así que terminé comprándome la Prepare to Die Edition del Dark Souls. ¿Sabéis que pasó? Que fui por todos los caminos menos por el que tenía que ir, y cuando encontré el camino correcto, me vi de frente con el Caballero Negro de la zona inicial. El resultado, me destruyó tantas veces que terminé tirando la toalla. A partir de aquí me dije a mi mismo que esta saga no era para mí, y que estaba tirando mi dinero para videojuegos en juegos que no me gustaban, no entendía a quién le podía gustar un juego en el que te destruían continuamente. Ese nunca fue el objetivo de los Dark Souls, que equivocado estaba...

Un par de años más tarde, mi amigo se compró el Dark Souls 2, y me consultó si iba a comprármelo. Le dije, para qué, si total no los disfruto. Es un juego difícil con enemigos imposibles que te mueres continuamente, ¿qué gracia tiene eso?. Ven, me dijo, siéntate aquí que te voy a explicar como funciona este juego. Comenzó explicándome los conceptos básicos que se aplican a los Souls, vamos, cosas como el peso, los timings de ataque y defensa, el uso del escudo, de la esquiva y demás. También a explicarme los caps de atributos, como escalan las armas, etc… Fue jugando y me iba explicando como hacía las cosas. Una guía básica para iniciarse. Así que llegué decidido por tercera vez a adentrarme en la saga del Dark Souls de mano del segundo juego. Y vamos que si me enganché esta vez. La primera vez que llegas a Lordran te dejas engatusar por su belleza, y poco a poco vas avanzando y dejándote perder por su mundo. Fue un desafío constante. Y aun así, avanzaba, tiraba jefes y la sensación de que, aunque fuese un jugador limitado, estaba mejorando, al punto de que empecé a derrotar a algunos jefes, por ejemplo la Diablesa de la Canción, a la primera. Por cierto, salvo el caso de los pantanos, ahora mismo las zonas que más se me atragantan en este estilo de juegos, acaban siendo mis favoritas, porque termino aprendiendo de ellas. Lo digo porque el Santuario de Amana me hizo sufrir bastante, pero es una zona que siempre tengo ganas de llegar, por lo desafiante.


A partir de aquí vinieron 3 runs en las que mi habilidad como jugador mejoró muchísimo. Luego llegó Bloodborne, dónde una vez me adapté a la velocidad y agresividad del juego, notaba como mejoraba poco a poco. Aparte de eso, la banda sonora y la estética del juego, acercándose a lo que uno espera cuando lee algo sobre los Mitos de Cthulhu, hicieron que automáticamente se transformase en mi juego favorito de From Software.

Luego vino el Dark Souls 3, aunque entre medias y para aplacar mi hype por el juego, estuve jugando a un Soulslike 2D que se llama Salt and Sanctuary (lo regalaron hace poco en la Epic de hecho). Volviendo al DS3, como lo disfruté. Y en este sí que noté que ya conocía las mecánicas del juego, y que avanzaba rapidamente. De hecho, por las noches jugaba con amigos (buenas Jack, Borch y Fran) mientras que por el día avanzaba por mi cuenta para demostrarme a mí mismo que podía, hasta el punto que siempre terminaba adelantando la zona dónde estaba con ellos. Tengo grandes recuerdos del Dark Souls 3, ya no por el hecho de que sea un gran Souls, sino por todos los recuerdos de batalla que tuvimos esas noches, y las risas que nos echábamos cuando aparecía alguien a invadirnos.

Finalmente vino Sekiro, y vaya si lo sufrí. Cada vez que pensaba que estaba mejorando (lo que me costó aprender que si pulsaba el botón de Mikiri y hacia adelante me comía la torta) aparecía un minijefe o un jefe, y me demostraba que estaba completamente equivocado. De hecho, los jefes con mecánicas que intercalaban esquivas con bloqueos no los sufrí tanto. Me refiero por ejemplo, al Simio o a la Monja. Incluso el Demonio del Odio me costó menos intentos que Isshin Maestro espadachín o cualquiera de los dos enfrentamientos contra Buho Padre, que fue mi hueso en esta saga. Pero la sensación que tuve cada vez que derrotaba a uno de estos poderosos enemigos, era que me estaba transformando en un verdadero samurai, como si viviesemos una película de Kurosawa. La sensación rítmica del intercambio de katanas, una pelea de dos maestros espadachines, es una sensación única que te transmite este juego.

Pero mi historia con esta saga no termina aquí, porque salió el Dark Souls Remastered, y nunca me había terminado el juego que inició la historia del señor de la ceniza, de hecho todo lo contrario, lo había dejado al principio de la partida. Así que me lo compré, cogí el mando y directamente lo devoré. Nunca había disfrutado tanto de un título, y cuando dejaba los mandos me ponía a ver videos de lore en Youtube, y más me enamoraba de todo el ecosistema Souls. A nivel jugable, salvo Manus y Kalamet, ningún enemigo se me atragantó demasiado. Quizás un poco Gwyn, pero porque nunca se me ha dado bien el timing del parry, y el jefe es bastante desafiante sino le explotas esta debilidad. Todo el mundo me había dicho que iba a sufrir a Artorias, y este terminó sufriéndome a mí, cayendo derrotado bajo mi acero la tercera vez que atravesé la niebla. En general fue un juego, que salvo Manus, ninguno de los jefes me llevó más de diez intentos la verdad, lo que demostraba que mi habilidad como jugador había mejorado, y eso que al principio pecaba de abusar de mecánicas implementadas en Sekiro.

Aún tengo pendiente el Demon Souls, que este año le haré la run que se merece, sea a través de mi PS3 o si finalmente consigo una PS5, a través de ese sensacional remake que le hizo Bluepoint.



Lo importante para mí no ha sido haberme pasado todos estos juegos, sino todo lo que me ha aportado esta saga. Es ver como mi frustración con esta saga, que se me atragantaba, evolucionó en un sí, puedo conseguirlo. Necesité ayuda, y comprender los conceptos del juego. También entender que dónde estuviese cualquier enemigo, ya fuese un mísero hueco con una espada rota, podía hacer las delicias de tu barra de vida, así que tenías que mantenerte alerta a cada momento. Que a veces necesitas descansar porque te sabes los patrones de ataque de los enemigos, pero estás tan cansado psicológicamente, que cometes errores que si estuvieses al 100% no cometerías. Así que cierras el juego, te tomas un tiempo de reposo mental, y cuando regresas al segundo o tercer intento el enemigo cae fácil. Aprenderte patrones que nunca pensarías que te conseguirías memorizar porque, si algo nos enseña esta saga, es que podemos conseguir lo que nos propongamos, pero que tenemos que dar nuestro 100%, aprender de nuestros errores hasta que consigamos ser el héroe (o villano) que queremos convertirnos, y avanzar en nuestra aventura. A veces nos frustra, pero la sensación de recompensa que conseguimos al ver que una zona que se nos atragantaba la pasamos, o de derrotar un jefe que nos ha hecho sufrir sangre, y gritar ¡sí! estando tu solo en casa (o el a tomar por c…, dependiendo de lo que nos haya hecho sudar). Incluso ponerte de pie y señalar al suelo en señal de derrota (sí, he hecho eso) para decir, al fin. Este juego es todo eso y mucho más, y cada vez que consigo que una persona termine interesándose por él, y acabe tan enamorado de la saga como yo, sé que ese sufrimiento que va a tener, y toda esa sensación de derrota continua, terminará siendo adrenalina positiva que expresará de la forma que desee, en el momento que avance de zona o derrote a ese enemigo que se le atragantó.

Es por eso que esta saga es especial para mí. Ya no por su lore, sus personajes, su jugabilidad, su impresionante banda sonora que me ha puesto los pelos de punta en más de una ocasión, o su estilo artístico, sino por todas las maravillosas sensaciones positivas que te logra trasmitir cada vez que consigues avanzar un poco.

Gracias por llegar hasta aquí, y disfrutad de Elden Ring!


Comentarios

  1. Me pasó exactamente igual que a tí al principio, se me atragantó y no entendía como se podía disfrutar jugando así. En cuanto comprendí la mecánica del juego supe entender que obra tan maravillosa tenía ante mi.
    Muy buena entrada. Espero que te animes a seguir publicando y que los que amamos los videojuegos hagamos de esta "taberna" nuestro punto de encuentro 😉

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    1. En parte por eso hice el post en twitter, para que la gente que se sienta perdida, entienda algunos conceptos y le de la oportunidad.
      Seguro que sí, de hecho ya estoy haciendo el siguiente post!

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  2. a mi tambien se me atraganto, en gran parte por que no me paraba a leer las cosas y fui por todos los lados posibles salvo la parte de las gargolas que junto a solaire, cayo a la primera pero muchos bosses se me atragantaron por ser mi primer souls me imagino

    Una vez que me pase el juego deduje 2 cosas:
    1. El final lo vi mejorable para todo lo que habia sufrido
    2.Incluso a dia de hoy, es de los mejores juegos que he jugado en mi vida

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    1. Es una auténtica maravilla el DS1, de la saga es el que más me ha gustado!

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  3. Yo también empecé con el demons, el único k se me atragantó es el sekiro k con la dracogripe me desmotiva de hacerle 1000 intentos al boss final

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    1. El Sekiro una vez empiezas a dominar a los jefes no se hace tan complicado, sobre todo se nota en la segunda run. Espero que algún día te animes a finalizarlo!

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    2. sekiro se me atraganto bastante por los bosses, casi todos son un hueso duro de roer

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  4. Saludos, alma oscura, pues parecido fueron mis inicios, cuando compré Dark Souls a finales del 2011, de salida además por recomendación de un compañero de trabajo que había jugado al Demon's Souls.

    He de decir que al principio me frustró, e incluso me decepcionó por el tipo de juego que era, pero, seguí dándole y sorprendiéndome con cada cosa nueva que encontraba o entendía... Creo que en 2012 a poca cosa más jugaba, pues éste juego conectó mucho conmigo, saludos y enhorabuena por tu blog.

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    1. Son juegos muy especiales la verdad, de esos que te marcan. Por eso ha día de hoy siempre tienen una buena base de jugadores. Son juegos que aportan grandes cosas, y lo que significan para nosotros.
      Y eso que cuando acabas el juego no te has enterado de la mitad de lo que has hecho 🤣🤣🤣

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  5. Que buen post Pablo hermano, te ha quedado genial y me he sentido totalmente identificado con tu experiencia, algo parecido me sucedió a mi jajaja algún día te contaré mis inicios en esta saga q al igual q tu amo😊

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    1. Pues con ganas espero tu historia, siempre me gusta escuchar las batallitas de los demás 😁

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